¿CÓMO ACTUAR ANTE LA SEPARACIÓN O DIVORCIO?

Ante situaciones de separación o divorcio, los miembros familiares involucrados en estas situaciones pueden padecer estrés y sufrimiento, siendo los/as hijos/as los principales afectados y por ello, el deber de los padres/madres es tratar de minimizar los efectos de la decisión y controlar las situaciones de conflicto ante los menores. Es importante prever lo que se les va a decir, sin influencias emocionales agresivas y comunicándoles la situación en la que se quedan.

En función de la edad, las vivencias de los/las hijos/as serán distintas, dada su distinta comprensión de la situación. Los/las niños/as de hasta 6 años parecen ser los que más ansiedad manifiestan, porque comprenden menos la complejidad de los sentimientos, tienen una mayor tendencia a culpabilizarse y a verla como temporal. Es por ello, que cuanto más aumente la comprensión de la situación mejor equilibrio emocional mostrarán.

Los adolescentes pueden adaptarse mejor, puesto que pueden tener una mayor comprensión de una separación y de sus causas. La red de amistades puede ser también un apoyo importante a nivel emocional pero es apropiado asegurarnos de su compresión y observar la evolución de sus comportamientos  ya que pueden evadirse en situaciones de riesgo tales como consumo de drogas, actividad sexual precoz o comportamiento antisocial…

No obstante, independientemente de la edad, se tiene que procurar seguir observando la actitud de los menores tras el paso del tiempo ya que el desacuerdo de los menores o los problemas asociados a la separación suelen aparecer hacia el año de ocurrir ya que suelen aceptar pronto los cambios pero no el mantenimiento de los mismos.

SINTOMATOLOGÍA:

Ante una situación de separación/divorcio, es aconsejable reflexionar: ¿cómo pueden afectar nuestros conflictos a los/las hijos/as? ¿Por qué es importante evitar los momentos de tensión delante de los menores?

  •  Entre 0-6 años:

o  Aparición de síntomas físicos: molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza.

o  Problemas de sueño: dificultades para dormir, terrores nocturnos.

o  Alteraciones en el control de esfínteres.

o  Rebeldía: irritabilidad, rabietas, desobediencia y llanto.

o  Agresiones: pegar a los/las hermanos/as y/o compañeros/as.

o  Problemas de adaptación en la guardería y aula de preescolar.

o  Problemas de aprendizaje: dificultades de concentración y en la lectura y escritura.

  • Entre 7-11 años

o  Pasividad y desinterés por las cosas que antes les interesaban, menos relaciones con los demás.

o  Disminución del rendimiento escolar debido al impacto emocional que pueden tener los hechos.

o  Sentimientos de culpa, pena y rabia.

o  Surgen comportamientos característicos de edades inferiores.

o  Problemas de conducta: rebeldía, desobediencia, baja autoestima e inseguridad.

o  Deseo de que los padres vuelvan a estar juntos.

  • En la adolescencia, aunque su comprensión pueda ser mayor, la no aceptación puede conllevar:

o  Posible aparición de comportamientos de riesgo como el consumo de alcohol y/o drogas, conducta antisocial y delictiva.

o  Baja autoestima.

o  Sentimientos de soledad ante los cambios: alteraciones frecuentes y bruscas del humor.

o  Inseguridad en las futuras relaciones de pareja: los/las hijos/as temen que su futuro sea tan “desastroso” como el de sus padres.

CONSECUENCIAS:

Existen una serie de factores que van a hacer que la influencia sea mayor o menor en los menores:

FACTORES POSITIVOS

MAYOR COMPRENSIÓN Y ACEPTACIÓN

FACTORES NEGATIVOS

MENOR COMPRESIÓN

Y RECHAZO

Ausencia de conflictos entre la pareja. Existencia ininterrumpida de conflictos
Proporcionar “imagen limpia” del cónyuge, con actitud de respeto. Emitir mensajes negativos sobre el otro que “manchen” su imagen.
Permitir que el menor disfrute con ambos, el resto de la familia y lo pueda contar. Impedir con comentarios que el menor sea feliz con el ex cónyuge y que no pueda contarlo.
Intentar minimizar los cambios en la medida de lo posible (mismo centro, amigos, extraescolares, etc.).

 

Provocar cambios excesivos en lugares habituales.Si acontece la situación en la que el cambio familiar pueda ser necesario y/o positivo, es importante encontrar un espacio para explicarlo de forma clara y sencilla.
Mantener una comunicación y relación continuada de ambos en pro del menor. Permitir que se de la pérdida de uno de los progenitores (relación que se enfría, estropea o es de baja calidad)
Compartir responsabilidades y acordar conjuntamente lo referente a normas, límites y disciplina con el niño. Defender diferentes normas y límites que puedan confundir al niño y sirvan para manipular su actitud hacia uno de los padres (chantaje emocional…)

PAUTAS E INTERVENCIÓN:

Se recomiendan las siguientes pautas generales para el bienestar emocional de los hijos e hijas:

  • Antes de la ruptura:

o  Tener comportamientos de respeto para no influir psicológicamente en nuestros/as hijos/as.

Evitar que vivencien las situaciones de conflicto, buscando  momentos de discusión sin la presencia de los/las hijos/as.

o  Ante la “inminente separación” evitar el odio, el desprecio y los insultos.

No hacerles elegir por uno u otro, la decisión tiene que estar consensuada previamente.

Plantear una separación gradual evitando el “anuncio sorpresa”. La noticia ha de comunicarse con “tiempo suficiente” para proporcionar una asimilación de la misma y de las consecuencias que van a producirse (normalmente entre 1-3 semanas).

Informarles juntos acerca de la decisión de separarse, explicarlo como una noticia triste con un lenguaje sencillo, verbalizándoles que es la solución para  frenar los conflictos, una decisión de ambos y en la que ellos/as no tienen la culpa. Asimismo, esforzarse por mantener la calma y dialogarlo juntos

Permitir que hijos e hijas expresen sus sentimientos.

o  A niños/as pequeños/as, evitar decirles que la ruptura es porque “se ha acabado el amor”; pueden pensar que el amor del padre o de la madre hacia ellos también se puede acabar y esto les puede hacer sentirse inseguros.

o  Preguntar (cuando tengan edad para ello) las actividades que quieren mantener con cada progenitor.

o  En días importantes, como comuniones, cumpleaños,… es importante que estén presentes ambos progenitores y facilitar por parte de ambos que se  puedan dar esas situaciones y si no fuera posible que estén ambos, que el menor sí que pueda tener unos momentos del día con ambos.

  • Después de la ruptura:

o  La separación es una decisión de los adultos, teniendo en cuenta que los/las hijas/os no son los que se separan o divorcian, por lo que ante una situación en la que existan hermanos, éstos, tienen derecho a vivir y crecer juntos, no debieran ser separados.

Hablar con los/las hijos/as e informarles de la situación de forma delicada: con quién van a vivir, cuándo van a ver al padre/madre, explicar que hay otras familias que no viven juntas, pero que quieren igual a los/las hijos/as…

Explicar si es algo temporal o si es definitivo.

Hablar con respeto de la pareja, sobre sus virtudes y defectos, ayudándoles a expresar sus sentimientos dolorosos. Por lo tanto, no descalificar a la pareja delante de los hijos/as. Tienen derecho a recibir una “imagen limpia” de sus progenitores y/o tutores legales.

Manifestar cariño hacia los/las hijos/as para convencerles de que no son los culpables.

No utilizar a los/las hijos/as en beneficio propio o para perjudicar al contrario.

No ceder al chantaje de los/las hijos/as, evitando que obtengan “ventajas especiales” por la situación en la que viven.

Los días de encuentro no “cargarlos” excesivamente de muchas actividades para dar tiempo a comunicarse.

No involucrar a los/las hijos/as en las discusiones sobre temas económicos (pensión, …) y nuevas relaciones. Mantener una situación de conflicto genera en nuestros/as hijos/as sentimientos de inseguridad, incertidumbre y miedo.

Informar al centro educativo sobre la nueva situación.

No sobreproteger por pena al hijo/a, para ayudarle a crecer de forma madura, seguir tratándole según su edad.

No prometer lo que no sois capaces de cumplir.

Por otro lado, cuando la situación de separación/divorcio es necesaria, ¿cómo informar de la nueva etapa que se va a producir?: 

  • En menores de 5 años: aportar explicaciones sencillas, cortas, concretas y claras. Permitirle saber:

o  Quién va a salir del domicilio familiar.

o  Cuándo y cómo le va a ver.

o  Dejar claro que le quiere.

Es bueno que conozca la nueva casa y si incluso va a pasar temporadas o vacaciones allí, que decore su habitación con el progenitor que vaya a compartirla.

  • En menores de 5 a 8 años:

Necesitan saber más, cómo les afectará la separación personalmente, ya que pueden echarse la culpa  o tener fantasías acerca de una reconciliación.

Es bueno recordarles que ambos les quieren igual y para facilitar la nueva situación es oportuno realizar un calendario en el que quede señalado cuándo va a estar con el otro progenitor y/o tutor legal.

  • En menores de 8 a 12 años: pueden ver la separación de sus progenitores y/o tutores legales como algo fuera de su control aunque tienen un sentido más estricto de lo que está bien y lo que está mal:

o    Se sienten mayores para tomar decisiones y toman partido por el padre o por la madre en términos de culpable – inocente.

o    Pueden tratar de reconciliarles.

  • La adolescencia: pueden comportarse de manera contradictoria ante la separación del padre y de la madre y/o tutores legales, pudiéndose dar las siguientes situaciones:

o  Se comportan de manera “adulta” y “responsable”, entienden la separación y no toman partido por ninguna de las partes.

o  Otros niegan el problema, se enfadan o encierran en sí mismos y tienen conductas que indican desacuerdo con la decisión.

Tienen sentimientos ambivalentes de suficiencia y de dependencia, preocupaciones de tipo económico debido a la conciencia de los efectos del divorcio. Y siguen necesitando el apoyo emocional de ambos.

Para finalizar, es muy importante recordarles y/o demostrarles de forma más sistematizada, que:

o  No  se separan porque los/las niños/as se hayan portado mal (evitará que se sientan culpables), sino que es una decisión para mejorar las relaciones dentro de la familia.

o  Resaltar que no está solo/a, recordarle las personas que le quieren y que están con él/ella (padre, madre, abuelos/as, tíos/as, …).

o  Que aunque los padres no vivan juntos seguirá estando con ellos/as, la separación solo es de la pareja, no de los/las hijos/as. Para sentirse mejor, siempre que quiera, puede hablar con el padre y/o con la madre.

o  Que los/las hijos/as mantengan relaciones con los padres/madres naturales, respetando la intimidad, el espacio y el tiempo de cada progenitor con los/las hijos/as.

o  Evitar expectativas infundadas de reconciliación.

o  Fomentar las nuevas relaciones entre todos, mostrar disposición a la comprensión y a la comunicación.

o  Desarrollar nuevas maneras de tomar decisiones en familia.

o  Contemplar la figura de un mediador profesional para los conflictos familiares.

o  Tener en cuenta cuentos y/o películas que ayuden a la interiorización de la nueva situación, donde se aporte una situación normalizada.

Y si hubiera segundas parejas, es positivo:

o  Dejar un tiempo razonable para la presentación de la nueva pareja.

o  Comunicar antes de presentar a una nueva pareja.

o  Facilitar la comunicación de los/las hijos/as con la nueva pareja.

o  Aclarar que, aunque haya un nuevo miembro de la pareja, ellos/as siguen teniendo, si es posible, a su padre y su madre y/o tutores legales de referencia.

o  Evitar las comparaciones.

o  Ante frases como “tú no eres mi padre/madre”, responder con paciencia y serenidad.

o  Respetar el espacio de intimidad de cada miembro de la familia.

RECURSOS BIBLIOGRÁFICOS:

  • Los niños ante la separación. Guía del Gobierno de la Rioja.

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  • Cuento: El mar a rayas de Susana Barragues Sainz. Editorial Fortiori. De 5 a 8 años.
  • Cuento: Príncipe de dos palacios.  Editorial SM. De 5 a 8 años.
    • Juego Mi Familia ha cambiado. Programa de intervención en forma de juego para niños y adolescentes que han de afrontar situaciones familiares difíciles como la separación o el divorcio de sus padres para niños y adolescentes a partir de 8 años.
    • Hijos de padres separados. Alejandra Vallejo Nájera. Ediciones Temas de Hoy. Colección Fin de Siglo.
    • Cuando los padres se separan. Francoise Dolto. Editorial Paidós.
    • Padres e hijos después del divorcio. Dra. Judith S. Wallerstein y Sandra Blakeslee. Ediciones Vergara.
    • Cómo seguir siendo padres después del divorcio. Dr. Sol Goldstein. Editorial Pax México.
    • El corazón del conflicto. Del trabajo al hogar como campos de batalla, comprendiendo la paradoja del conflicto como un camino hacia la sabiduría. Muldoon Brian. Editorial Paidós.
    • La promesa de la mediación. Cómo afrontar el conflicto a través del fortalecimiento propio y el reconocimiento de los otros. Baruch Bush, R.A.; Folger, J.P.Editorial Granica.
    • Mis padres se separaron, ¿Qué siento y entiendo yo? Tania Donoso Nieyemer.Departamento de Psicología de la Universidad de Chile.
    • Cómo explicar el divorcio a los hijos. Roberto Beyer; Kent Winchester. Editorial Oniro.
    • El divorcio explicado a vuestros hijos. Stephone Leroy y Patricia Lucas. Editorial El Aleph editores.

Inmaculada Jiménez (Maestra de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje). Departamento de Orientación

 

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