LUGARES DE SANTO DOMINGO SAVIO
San Giovanni de Riva de Chieri
Aquí está la casa donde nació Domingo Savio el 2 de abril de 1842. Los padres, Carlos Savio de Ra­nello de Castelnuovo y Brígida Gagliate de Cerrato de Asti, eran persona sencillas, laboriosas, honestas y de profunda sensibilidad religiosa. Carlos era herre­ro y Brígida modista. Pero la necesidad de encontrar trabajo los ha­bía llevado a san Giovanni. Su pequeña familia es ale­grada por el nacimiento de Domingo. En seguida des­pués del naci­miento el niño recibe el bautismo en la iglesia parroquial de Riva. En esta casa los Savio se quedan poco más de un par de años y luego se trasladan a Morialdo, en la municipa­lidad de Catelnuovo don Bosco (de Asti). En los años ´80 la casa, con la cercana granja, es adquirida por la Familia Salesiana que la transforma en un centro de espiritualidad frecuentado por numerosos grupos, especialmente juveniles, abiertos para confrontarse con los valores que han alimentado la vida humana y cristiana de Domingo y de su familia.
Morialdo
En esta casa los Savio transcurren casi diez años. Do­mingo aprende aquí una sana y profunda educación cristiana en familia. A los 5 años, el capellán don Zucca lo invitado a formar parte del pequeño clero, a ser monaguillo. Domingo es atento y confiable, su fe simple le hace crecer el deseo de recibir la primera comunión en 1849. Tiene apenas 7 años. Los propósitos tomados en esa ocasión marcaron de una forma maravillosa su vida espiritual. En particular el último propósito: “antes morir que pecar”, promueve la reflexión de cuantos conocerán su vida y tratarán de imitarlo. Siempre en Morialdo, Domingo tiene la posibilidad de frecuentar los primeros años de la escuela primaria, los terminará en Castelnuovo y en Mondonio.
Mondonio
En febrero de 1853 Domingo y su familia se trasladan nuevamente y llegan a Mondonio, donde el padre ha­bía aprendido muy joven el oficio de herrero con su tío. El comienzo no es fácil, especialmente en la es­cuela. Dos compañeros hacen una palomillada. Me­ten nieve en la estufa y le echan la culpa a Domingo. Ponen al muchacho al centro del episodio. El maestro, don Cugliero fue impresionado por su humildad y espíritu de sacrificio. Pero también los compañeros se sienten interpelados, y empiezan gradualmente a admirarlo y a ser conquistados por su disponibilidad y generosidad. En 1854 Domingo parte con su padre para encontrarse con don Bosco en I Becchi. Es el encuentro de un “sas­tre con una buena tela” que se transformará en “un hermo­sísimo traje para el Señor”.
Desde Turín, durante las vacaciones, Domingo regresa a Mondonio: será apóstol entre sus compañeros, querido por todos. En setiembre de 1856 el muchacho interviene mis­teriosamente al lado de su mamá que está esperando un niño en una situación difícil. La benéfica in­tervención de Domingo y de “su escapulario” en el cuello de la madre, llevará, después de su beatificación, a promover la devoción en las mamás como el santo de las cunas. La preparación actual de la casi­ta contextualiza muy bien la vida familiar de los Savio en la mitad de 1800: cocina, habitación de los niños, taller de la madre, taller del papá. El corazón de la pequeña casa-santuario es el cuartito en la pri­mera planta donde Domingo murió el 9 de marzo de 1857. Es actualmente meta acogedora de numerosos grupos y familias deseosas de confiar al “pequeño o más bien al gran gigante del espíritu” sus esperanzas de una vida sana, serena, virtuosa.
Domingo_Savio_santidad_juvenil

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